Gobierno verde olivo

Columnas
UPDATED: diciembre 21, 2018

Los militares no solo están en el gobierno, muchos fueron arrastrados con el éxito de Jair Bolsonaro en las elecciones legislativas, regionales y federales

Si bien en la práctica el gobierno de Jair Bolsonaro ya partió con la transición, será el 1° de enero cuando se inaugure su administración, esta que ya tiene rasgos únicos e históricos por muchas razones. La principal es la disminución drástica de “políticos profesionales” en el primer nivel del gobierno. De los 22 ministros definidos para las carpetas ministeriales solamente siete ministerios estarán ocupados por políticos, de ellos solo dos son compañeros de su partido.

El gobierno de Bolsonaro está dividido en tres núcleos principales: el político con los siete ministerios; el núcleo técnico con nueve carpetas, incluyendo los superministerios de Economía y el de Justicia que se fundieron con otros. Y la novedad de este gobierno, el núcleo militar, con seis carpetas. Nunca antes un gobierno recién electo asumió el mando con tan pocos políticos y con militares en cargos políticos. El presidencialismo de coalición brasileño suponía la integración de políticos partidarios con el objetivo de crear mayorías en el Congreso y favorecer el éxito legislativo del gobierno en sus iniciativas. Hubo presidentes que intentaron gobernar sin mayorías legislativas como Fernando Collor de Melo, sin embargo su destino fue el impeachment en 1992.

El contexto económico brasileño es grave, con un crecimiento económico inestable, empresas estatales con importantes pérdidas y un crecimiento del déficit del sistema previsional. La coyuntura exige reformas estructurales, principalmente en el sistema de pensiones por su alto costo para el estado, tema sensible que exige una amplia y profunda interlocución entre diferentes actores políticos y sociales. Queda la duda si los militares y los técnicos del gobierno tendrán las capacidades políticas de aprobar su agenda en un Congreso que es hoy el más fragmentado del mundo.

Sin embargo, eso no es solo lo preocupante en el caso Bolsonaro, la incorporación de militares en las dinámicas políticas de gobierno despierta serias dudas de las capacidades del núcleo militar y también aumenta el riesgo de politización en los cuartales. ¿Cuáles serán los mecanismos del presidente para aprobar su agenda e imponer disciplina legislativa en los aliados?

Lo que Bolsonaro propone, y ya comenzó a hacer, es dialogar con las bancadas temáticas de la Cámara que son suprapartidarias, por ejemplo, la bancada de la agricultura, la bancada evangélica, de la seguridad, etc. Sin embargo no hay mecanismos institucionales para que los acuerdos se cumplan, más complejo aún será cuando existan proyectos que no involucren una bancada temática en específico, ya que estas tienen un perfil particularista y corporativista, diferente de las bancadas de los partidos, donde hay una institucionalidad reglamentaria que permite la cooperación entre poderes. Sin embargo Bolsonaro ya ha dicho que no quiere dialogar con partidos, sino con personas.

Los militares no solo están en el gobierno, muchos fueron arrastrados con el éxito de Jair Bolsonaro en las elecciones legislativas, regionales y federales. En el Congreso anterior solo seis diputados eran militares, en esta legislatura el número subió a catorce, sumado a los tres senadores. Estamos entonces frente a dos fenómenos: una militarización de la política, incluyendo la esfera gubernamental y en menor medida la legislativa y la sumatoria de ingredientes para la ingobernabilidad, con técnicos y militares ocupando espacios destinados para la política.

Es temprano para decir si el gobierno Bolsonaro va a fracasar, o si en Brasil se vive una democracia tutelada o militarizada, sin embargo las pistas que nos va dejando hasta ahora la conformación del gobierno no son buenas y son dignas de preocupación, estamos frente a un gobierno cívico-militar. Podemos estar seguros que el próximo gobierno de Brasil será teñido como las fardas militares de ese país, verde olivo.

 

TITO OLAVARRÍA AZÓCAR
Estudiante Ciencia Política, Universidad Católica de Temuco
Asesor Equipo PASL – Constitución